El presente libro, Recuerdos de mi padre, no es un libro más sobre la vida de Marán. Los relatos que contiene son como aferrarse a los extremos de su capa, que se aleja cada vez más, como una mirada que lo sigue desde atrás.
El fallecimiento de la Rabanit Margalit fue una enorme pérdida para la familia. Los hijos y, especialmente, las hijas lloraban desconsoladamente. El vacío era enorme, y el dolor aguijoneaba con agudeza sus corazones, una y otra vez.
La situación había llegado a tal punto que, una vez, al ver llorar a sus hijas, Marán las reprendió, enojado: ¡Basta! - les dijo - ¿Acaso son ustedes más clementes que el Todopoderoso? Cada cosa tiene su tiempo y medida; los sabios fijaron tres días para llorar, y siete para consolar...
La Rabanit Sara Toledano, con su emocionado testimonio puesto en manos de Rab Abraham Ojayon, nos revela la esencia de esta maravillosa familia, que dejó grabado su sello espiritual sobre todo el pueblo de Israel.